Barahona, Paraiso, Pedernales

El sur-oeste tiene paisajes de los más contrastados y hermosos de la República Dominicana.
Hasta la frontera haitiana, la carretera serpentea entre acantilados, áridas llanuras colmadas de cactus y costas rocosas bordeadas de un mar de color azul zafiro.
A lo largo de esta carretera panorámica, pequeños pueblos coloreados y serenos, algunas bahías de arena blanca o decantos rodados por las olas.
Poca frecuentada, esta región acoge a personas que buscan autenticidad y ecoturismo.